Conectores USB-A y USB-C

USB-C obligatorio en portátiles en la UE desde 2026

Desde el 28 de abril de 2026, los ordenadores portátiles incluidos en el ámbito de la normativa europea sobre el cargador común deben incorporar USB-C para la carga por cable cuando se comercializan en la Unión Europea.

La medida amplía a los portátiles unos requisitos que ya se aplicaban desde diciembre de 2024 a dispositivos como smartphones, tabletas, cámaras digitales, auriculares, lectores de libros electrónicos, teclados y ratones.

El objetivo de la normativa es facilitar la reutilización de cargadores compatibles, mejorar la interoperabilidad entre dispositivos y reducir los residuos electrónicos asociados a la acumulación de cargadores.

USB-C como estándar de carga para portátiles

La normativa establece USB-C como puerto de carga armonizado. Esto no impide que un fabricante incorpore otros sistemas o conectores adicionales, pero los portátiles afectados deben ofrecer también la solución de carga USB-C establecida por la normativa.

En los dispositivos que requieren más de 15 W, las reglas contemplan el uso de USB Power Delivery (USB PD). Este estándar permite suministrar diferentes niveles de potencia en función de las necesidades del dispositivo.

La especificación contemplada por la normativa alcanza hasta 240 W mediante USB Power Delivery. Incluso los equipos que utilicen sistemas propietarios por encima de esa potencia deben admitir la solución armonizada USB PD hasta 240 W.

No todos los cargadores USB-C ofrecen la misma potencia

Compartir el mismo conector no significa que todos los cargadores y cables tengan las mismas características. La potencia disponible depende del adaptador, el cable y las capacidades de carga del propio portátil.

Por ejemplo, un cargador USB-C diseñado para un smartphone puede proporcionar menos potencia de la que necesita un ordenador. En esas circunstancias, la carga puede ser más lenta o no resultar suficiente para mantener el nivel de batería mientras se utiliza el equipo.

Por este motivo, conviene comprobar las especificaciones de carga del portátil y utilizar un adaptador y un cable capaces de proporcionar la potencia necesaria.

Los portátiles pueden venderse sin cargador

Otro de los objetivos de la normativa es evitar que cada dispositivo tenga que comercializarse necesariamente con un nuevo cargador. Los consumidores pueden adquirir los equipos afectados sin recibir otro adaptador cuando ya disponen de uno compatible.

Los fabricantes también deben proporcionar información sobre las características de carga y los requisitos de potencia del dispositivo. De esta forma, el usuario puede comprobar si un cargador que ya tiene resulta adecuado para el nuevo equipo.

Una medida para reducir los residuos electrónicos

La estandarización busca reducir la cantidad de cargadores que quedan sin utilizar y facilitar que un mismo adaptador compatible pueda emplearse con diferentes dispositivos.

Desde el 28 de abril de 2026, estos requisitos también se aplican a los portátiles que entran dentro del ámbito de la normativa y admiten carga por cable. La medida completa así la extensión del cargador común a una de las categorías de dispositivos que requieren mayor potencia.