Nueva normativa en la UE: el USB-C será obligatorio en todos los portátiles desde 2026

La normativa busca reducir la basura electrónica al unificar la tecnología de carga.

Desde el 28 de abril de 2026, todos los ordenadores portátiles comercializados en la Unión Europea deben incorporar un puerto USB tipo C como sistema de carga. Esta medida forma parte de la Directiva (UE) 2022/2380, cuyo objetivo es unificar los estándares de carga y reducir el impacto ambiental asociado al uso de múltiples cargadores y conectores propietarios.

La adopción del USB-C en portátiles ha sido más lenta que en otros dispositivos debido a las mayores necesidades energéticas. Sin embargo, la evolución del estándar USB Power Delivery permite actualmente suministrar hasta 240 W, lo que lo convierte en una solución viable incluso para equipos de alto rendimiento. Este avance técnico facilita la interoperabilidad entre dispositivos y simplifica la gestión de la infraestructura tecnológica tanto a nivel doméstico como empresarial.

Además de mejorar la experiencia de usuario, la normativa busca reducir los residuos electrónicos y fomentar un consumo más eficiente. La Unión Europea estima un ahorro anual de 250 millones de euros y una reducción significativa de desechos tecnológicos. Asimismo, los fabricantes deben ofrecer la opción de vender los dispositivos sin cargador, lo que contribuye a disminuir la producción innecesaria de accesorios.

Es importante tener en cuenta que no todos los cargadores USB-C ofrecen la misma potencia. Mientras que un cargador de smartphone suele proporcionar entre 20 W y 30 W, un portátil requiere al menos 65 W para funcionar correctamente. Para garantizar un rendimiento óptimo, se recomienda utilizar adaptadores compatibles con mayores niveles de potencia, especialmente en entornos profesionales donde la eficiencia energética es clave.

Aunque la normativa no afecta a dispositivos ya comercializados antes de su entrada en vigor, sí marca un cambio relevante en el mercado tecnológico. La estandarización del USB-C impulsa la competitividad, favorece la sostenibilidad y prolonga la vida útil de los dispositivos, alineándose con las tendencias actuales en transformación digital y economía circular.