Los ciberdelincuentes utilizan diferentes técnicas para intentar acceder a datos bancarios, contraseñas y números de tarjeta. Algunas se basan en engañar al usuario, mientras que otras recurren a programas maliciosos o a la interceptación de información.
Conocer cómo funcionan estos ataques ayuda a identificar situaciones sospechosas y a reducir el riesgo de facilitar información financiera. Entre los métodos más habituales se encuentran el phishing, el skimming, los troyanos bancarios, los ataques Man-in-the-Middle y los keyloggers.
5 métodos utilizados para robar datos bancarios
1. Phishing y smishing
El phishing busca suplantar a una empresa u organismo de confianza mediante correos electrónicos fraudulentos. Cuando el engaño llega mediante un SMS, hablamos de smishing.
Estos mensajes pueden hacerse pasar por un banco, una empresa de mensajería o una administración pública. Normalmente intentan crear una sensación de urgencia para que la víctima acceda a un enlace y facilite sus datos.
Para reducir el riesgo, conviene evitar los enlaces de mensajes sospechosos. Si existe alguna duda, es preferible acceder directamente a la aplicación o página oficial del servicio.
2. Skimming y clonación de tarjetas
El skimming consiste en obtener los datos de una tarjeta mediante dispositivos instalados o manipulados en cajeros automáticos y otros terminales de pago.
Antes de utilizar un cajero, es recomendable comprobar que el lector de tarjetas y el teclado no presenten elementos extraños. También conviene cubrir el teclado al introducir el PIN.
3. Troyanos bancarios
Los troyanos bancarios son programas maliciosos diseñados para obtener información relacionada con servicios financieros. Pueden llegar al dispositivo a través de archivos, aplicaciones o enlaces fraudulentos.
Una vez instalados, pueden intentar capturar credenciales, mostrar páginas falsas o controlar determinadas acciones realizadas desde el dispositivo.
Mantener el sistema y las aplicaciones actualizados ayuda a reducir el riesgo. También es importante instalar programas únicamente desde fuentes de confianza y desconfiar de archivos inesperados.
4. Ataques Man-in-the-Middle
En un ataque Man-in-the-Middle (MitM), un tercero consigue situarse entre dos partes que están intercambiando información. De esta forma, puede intentar interceptar o modificar los datos transmitidos.
Para proteger las comunicaciones, es importante utilizar servicios con conexiones cifradas y evitar realizar operaciones sensibles a través de redes Wi-Fi públicas o desconocidas.
5. Keyloggers
Un keylogger puede registrar las pulsaciones realizadas en el teclado. Si se utiliza con fines maliciosos, permite obtener contraseñas y otros datos introducidos por el usuario.
Para reducir el riesgo, conviene mantener los dispositivos actualizados y evitar programas o archivos de procedencia desconocida. Las herramientas de seguridad también pueden ayudar a detectar este tipo de software malicioso.
Cómo proteger tus datos bancarios
Muchas de estas amenazas combinan técnicas diferentes. Un mensaje de phishing, por ejemplo, puede utilizarse para dirigir al usuario a una página falsa o para intentar instalar malware en su dispositivo.
Por eso, es recomendable activar la autenticación en dos pasos cuando esté disponible. También conviene revisar periódicamente los movimientos de las cuentas y tarjetas para detectar operaciones que no reconozcamos.
Ante un mensaje relacionado con una cuenta bancaria, es mejor no utilizar los enlaces o teléfonos incluidos en la comunicación si existen dudas. Podemos entrar directamente en la aplicación del banco o utilizar sus canales oficiales para comprobar si el aviso es real.
Conocer estas técnicas y prestar atención a las señales de fraude permite reducir las posibilidades de facilitar información bancaria a los ciberdelincuentes.
Fuente original: Genbeta.